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domingo, 24 de abril de 2011

LAS MASAS EMPIEZAN A TOMAR LA OFENSIVA

                                                                                Héctor Benavides


Este artículo fue publicado en la Revista Indo América N°5 de Octubre de 1971.
Es el primer artículo escrito  como militante socialista y usando el mismo alias que usé en la disidencia comunista, el MRA, y en la Vanguardia Revolucionaria Marxista  VRM.
Estaba ya trabajando en CORFO y participando activamente en el proceso  de formación del área social de la economía durante el gobierno de la Unidad Popular. Leído en esta época se destaca lo que he llamado el estilo  “rumiante” , es decir un exceso de pedagogía retórica , tal vez derivado de mis largos años como profesor en la Escuela de Ingeniería Industrial (UTE).Felizmente se me pasó en los 5 años que estuve estudiando en el Imperial Collage, en inglés , idioma sintético y que obliga a usar los razonamiento abreviados.
Pedro Holz rescató una fotocopia de la revista y me la entregó a poco de volver a Chile del exilio .En la portada de la revista hay una foto de una gran concentración popular y en las páginas  en que se ubica el artículo hay escenas de fábricas metalúrgicas  y también una foto de la fachada de la planta de Yarur, la fábrica en la cual me correspondió actuar durante las primeras 48 horas de su estatización.
Se reproduce el texto fielmente tal como apreció en la versión impresa

El proceso chileno ha andado demasiado rápido para el gusto de los reformistas y demasiado lento para el gusto de los revolucionarios. Y no se trata de que se haya  encontrado el justo término medio  que permita avanzar alejándose de los extremismos y asegure así continuos triunfos .Por el contrario, se avanza improvisando, vacilando, a veces retrocediendo. Una de las características del proceso ha sido la falta de una dirección política y de un mecanismo para adoptar decisiones a nivel superior y medio.
Durante los meses de enero a mayo, cuando la oligarquía estaba aun desorganizada y desorientada, se avanzó demasiado lentamente en el frente principal: las requisiciones y expropiaciones de industrias. El resultado fue un reagrupamiento político e institucional de la burguesía industrial y un endurecimiento de la lucha por formar el área de propiedad social.
Paralelamente en el seno de la Unidad Popular ha surgido la teoría reaccionaria de la “consolidación”, que bajo diferentes formas significa detener el avance popular hacia el socialismo y devolver el proceso al tradicional ritmo con cuentagotas con que el reformismo chileno “avanzó” en los últimos 30 años.

Se ha llegado a un punto en el proceso en que ya no se puede detener o estabilizar. O se avanza o se retrocede. Los cambios ya efectuados son insuficientes para asegurar la marcha hacia el socialismo, pero son bastante profundos como para impedir una solución estable a medio camino. Nos hemos acercado a una situación prerrevolucionaria en que las masas empiezan a tomar la iniciativa por si solas. En que las masas organizada no aceptan que se les impongan condiciones desde arriba si estas no satisfacen sus anhelos de clase. En que los partidos enfrentan la disyuntiva de ponerse al frente de los trabajadores organizados o de ser superados por su avance.
Y esto desconcierta a los reformistas y da nuevos ánimos  a los revolucionarios. Plantea, por otra parte, problemas teóricos y prácticos para la conducción del proceso en su próxima etapa.
.LA CONSOLIDACION FAVORECE A LA REACCIÓN

La proposición de consolidar el proceso chileno en su actual estado de desarrollo se apoya en la teoría de los cambios estructurales. Según ésta los puntos programáticos de la UP al irse cumpliendo han producido cambios en la estructura del sistema capitalista y han creado un área estatizada que si se consolida puede servir de base para la construcción del socialismo. Por eso consolidar lo que se ha hecho, dice esa teoría, sería la forma más segura de avanzar  hacia el socialismo.
La verdad es que los cambios efectuados hasta  el momento son cambios dentro del sistema capitalista.  Han alterado profundamente la antigua manera de operar de la oligarquía chilena y de sus sectores más parasitarios, pero no han cambiado todavía la base del sistema capitalista: el derecho a explotar , el derecho a obtener plusvalía  y a acumularla, el respeto a la propiedad privada sobre los medios de producción. En los hechos se ha obligado a la burguesía a desplazarse de un sector a otro de la actividad industrial y comercial, se ha limitado su campo de acción, pero en ningún caso está planteada hasta el momento la desaparición de la gran burguesía como clase explotadora.
Precisamente el hecho de que la formación del área estatal se esté efectuando mediante la compra de bienes o acciones demuestra que se está actuando dentro de las normas del sistema capitalista y que lo que se está produciendo es la transferencia de las inversiones de sectores denominados estratégicos por nuestro programa, hacia los sectores no estratégicos. La circunstancia de que algunos bienes de la burguesía se hayan comprado a bajo precio-por ejemplo los bancos- no quita ningún peso a esta argumentación, pues el precio de las cosas bajo el régimen capitalista toma en cuenta la posibilidad de obtener utilidades directa o indirectamente, y el precio de las acciones bancarias que ya era bajo antes del 4 de Septiembre, bajó aun más con la conquista del gobierno por la UP. y la pérdida por parte de la oligarquía del control sobre los organismos estatales básicos determinó objetivamente, y de acuerdo con las leyes capitalistas, que las acciones bancarias no valieran más de lo que se pagó por ellas.
Lo importante es tener claro que la banca estatizada no es un inconveniente para el desarrollo del sistema capitalista. Así como el hecho de que estén estatizados los FF.CC. y la producción de energía eléctrica no es un inconveniente para el desarrollo del capitalismo ( y por el contrario puede ser una gran ventaja) la estatización de la banca, si se continua ejerciendo la función crediticia al servicio de las formas capitalistas de producción , puede ser una ventaja para los industriales privados. Y así como el Estado nunca usa la posibilidad de de cortar un servicio esencial (por ejemplo la electricidad) como manera de luchar contra un capitalista, así tampoco se podrá usar la restricción del crédito para bloquear una empresa.
Hay países en que se ha estatizado hace años toda la siderurgia, todas las minas y toda la gran industria química, como es el caso hace ya casi 20 años de Inglaterra, y, sin embargo el sistema capitalista se ha seguido desarrollando con todo vigor. Aún más, las estatizaciones  han sido formas de liberar capital privado en sectores básicos, pero poco rentables, para que estos puedan dedicarse a sectores industriales nuevos de más rápido desarrollo y por lo tanto con mayores posibilidades de producir utilidades.
Los cambios que se han hecho hasta ahora en Chile constituyen la preparación para cambios estructurales profundos que signifiquen el tránsito del sistema capitalista al sistema socialista. Pero en cualquier forma, hasta el momento éstos son cambios dentro del sistema capitalista. Si el proceso se detiene, lo que se consolida es el sistema capitalista, y los cambios preparatorios a la revolución social en marcha se transformarán en instrumentos en manos de los capitalistas. Por eso es que hemos calificado a la teoría de la consolidación de los cambios estructurales como una teoría reaccionaria, pues viene a servir a los intereses de los capitalistas.
Si el proceso se detuviera, costaría volver a ponerlo en marcha, y durante el periodo de la detención las clases capitalistas acumularían excedentes en  sus nuevas posiciones, robusteciéndose como clase.

EL AVANCE CONSOLIDA A LOS TRABAJADORES

En esta etapa lo que interesa consolidar y fortalecer es el propio avance hacia el socialismo. Para ello necesitamos ampliar el área de propiedad social, pues las empresas aunque sean  de propiedad del Estado , si se consideran aisladamente continuarán siendo más débiles que las capitalistas. El socialismo se construye en la medida que los trabajadores sean dueños de más y más empresas y se vaya eliminando progresivamente a los explotadores, se vaya planificando toda la producción industrial del país y los trabajadores asuman la dirección de las empresas estatizadas.
Hay que acelerar el proceso y no retardarlo bajo el pretexto de consolidar estructuras, pues éstas corresponden a determinados sistemas sociales y lo que nos interesa es el cambio de sistema y no la consolidación del actual.
Para acelerar los cambios hay que consolidar el movimiento de masas y elevar su nivel político y organizativo, apoyándose en su espontánea combatividad. Felizmente nos hemos acercado a un punto, en que los trabajadores por si mismos impulsan el proceso y dan grandes pasos hacia la formación de una conciencia socialista. La característica de los momentos revolucionarios es precisamente esa toma de conciencia masiva en los trabajadores y esa multitud de iniciativas que van surgiendo espontáneamente de las masas. Frenar esas iniciativas bajo el pretexto de una consolidación, detener el avance a medio camino sería un crimen contra la revolución chilena, sería desacreditar ante los ojos  de los trabajadores la causa de la socialización.
Debe reconocerse que quienes han mantenido una actitud más clara y consecuente en esta materia son los compañeros del Ministerio de Economía, sobre cuyos hombros  ha recaído el peso del proceso de formación del área de propiedad social. Por eso es que sobre ellos ha caído el grueso de los ataques de la reacción y de los sectores derechistas. La acusación del PN sobre el compañero Vuskovic significa el reconocimiento tácito de que ese frente es hoy el neurálgico para la burguesía chilena. El esfuerzo por imponer la dictación  de una ley de expropiación industrial parece ser ahora el objetivo más urgente e inmediato para la burguesía por lo que los revolucionarios deben examinar cuidadosamente su significado y contenido.¿No significará esta ley una consolidación del actual status capitalista, que es lo que precisamente se quiere evitar?

LOS TRABAJADORES SON LOS QUE DECIDEN

 En varios cientos de industrias privadas la principal preocupación para los trabajadores
Es el paso de la empresa al sector estatal. En una minoría de los casos esta preocupación es producto de una elevada conciencia política, y por lo tanto de un esfuerzo consciente de los trabajadores por robustecer el área social y acelerar la marcha hacia el socialismo.
En la mayoría de los casos lo que prima es el odio de clase contra los empresarios, su repudio a patrones que administran mal o perjudican abiertamente las industrias; un factor decisivo es la búsqueda de la estabilidad en el trabajo, de una protección contra la cesantía que el Estado es el único que parece asegurar en esta etapa. También juega un papel innegable el regionalismo que busca apoyarse en el Estado para desarrollar zonas que fueron abandonadas por la empresa privada. Motivada por una u otra causa, el paso al sector estatal  es hoy día la principal causa de agitación entre los trabajadores y la principal herramienta para impulsar su combatividad y politización. En los hechos
En la veintena de grandes empresas que han sido requisadas, se ha producido un desarrollado enorme del nivel político de los trabajadores y esas empresas se han convertido en una nueva forma de poder y en firme respaldo al Gobierno de la UP.
El Partido Socialista que se ha destacado por respaldar abierta mente las requisiciones y por impulsar la participación inmediata de los trabajadores en la administración de las empresas ha cosechado un impresionante crecimiento en el sector estatizado.
Durante los primeros meses de este año los trabajadores mantuvieron la actitud pasiva de esperar como iniciativa del gobierno la lista de las empresas sujetas a estatización. Pero como los meses pasaron y estas listas no se fueron definiendo, muchos trabajadores tomaron la iniciativa en sus manos y decidieron incluir las empresas en sus propias listas. Y el sistema no parece malo, pues a todas las causales teóricas que se pueden buscar para justificar el paso de una empresa  al area social, una muy poderosa tiene que ser la actitud de los trabajadores, su deseo de pasar al sector estatizado. Cuando esta actitud lleva consigo una creciente combatividad y espíritu de sacrificio, es tal vez la mejor garantía de que esa empresa se ha ganado el derecho  de ser estatizada, pues esos trabajadores que enfrentan incontables riesgos en su lucha por incorporarse al sector estatal desarrollan la conciencia socialista y se preparan para administrar en forma eficiente su empresa. Podríamos decir que la mejor lista de requisiciones y expropiaciones es la que están haciendo los trabajadores con su propia lucha y combatividad.
A los revolucionarios no nos corresponde frenar esas iniciativas, Al aparato estatal de la UP no le corresponde oponerse a los deseos de los trabajadores. Eso no sería usar el gobierno para impulsar el proceso, sino que usar los organismos del Estado para estancar las iniciativas de los trabajadores de vanguardia. Hay quienes plantean que las requisiciones y expropiaciones nos están llevando al borde de la ilegalidad. Seguramente eso es así, pues todo proceso de cambio de un sistema social a otro implica un cambio en la legalidad, en la ordenación jurídica del sistema. Pero ya que tenemos instrumentos legales que nos permiten requisar y expropiar, ya que estas facultades legales nos permiten tomar el control y la administración inmediata de las empresas que se van a estatizar, aunque no resuelva el problema de la propiedad la Contraloría puede reparar y objetar las resoluciones, pero no puede imponer la devolución de las empresas, pues siempre queda el recurso del decreto de insistencia
Para obligar al contralor a cursar las requisiciones.¿Por qué no llegar a la ley de expropiación con varios  cientos de empresas administradas por los trabajadores?¿qué mejor garantía de que la derecha o el PN y la DC no se opondrán a la ley de expropiación industrial, si las empresas ya están en manos del Estado, y la ley solo regula el sistema de indemnización?¿y qué mejor respaldo para el gobierno que un par de cientos de miles dee trabajadores industriales dispuestos a defender con sus vidas la propiedad estatal de las empresas y la estabilidad del gobierno que se las ha entregado para administrar? Si por el contrario se contraen compromisos para suspender las requisiciones, la  tramitación de la ley de expropiaciones durará meses y meses en el Congreso, con continuos ultimátumes de la DC para negociar cada avance en la tramitación parlamentaria. La economía decaerá y la situación de las empresas se hará cada vez más inestable y en peor estado encontrarán los trabajadores las empresas.
El debilitamiento económico y el posible desabastecimiento pueden tener un efecto muy negativo especialmente sobre las capas medias de la población, o sea, se podrá cosechar
Como resultado de una política mediatizada precisamente la pérdida del apoyo de quienes se está tratando de ganar. En cambio, si la clase trabajadora  avanza firmemente y sin vacilaciones agrupará en su torno a la gran mayoría de la población.

                                                                                         

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