Una nota del autor de “La conspiración reinosista”
¿Por qué parece haber interés en un
pequeño movimiento disidente comunista
de los años 50?
Puede haber varias explicaciones.
La con mayor probabilidad de ser cierta es el
enorme entusiasmo por las ciencias
sociales y la gran cantidad de estudiantes que buscan títulos y temas para sus tesis de
grado y para quienes el Movimiento de Resistencia Antiimperialista
o MRA así como las disidencias pro chinas y las socialdemócratas tienen un cierto atractivo académico en la
historia política chilena.
Pero también es posible otra explicación.
Hay una teoría con base científica que dice que
cuando una persona levanta un brazo
mueve un poco a nuestro sol. Lo mueve muy, muy
poco, pero lo mueve.
Con la política pasa algo parecido .Cualquier
acción en el campo político produce un
efecto, puede que sea muy pequeño, pero lo produce. Tal vez exista una
legítima curiosidad científica por saber
que efecto tuvo en el curso de la
política chilena el que el partido comunista haya desestimado durante 20 años el uso de la fuerza y de las armas y si hubo
alternativas al golpe militar de 1973 y
a los 17 años de dictadura.
En la época en que se desarrollaron los
acontecimientos de que se da cuenta en este relato, el camino de los comunistas para llegar al socialismo, no estaba en discusión
en el interior del PC. El dogmatismo leninista dominante enseñaba que era
necesario utilizar todas las vías que ofrecía la democracia burguesa para
llegar al poder, es decir, la vía electoral, el parlamento y, si las
condiciones se daban, la vía violenta o insurreccional. El comunismo y todas
las fuerzas políticas marxistas a nivel
mundial vivían aceptando como verdad científica que se estaba en la etapa final
del capitalismo , que este sufría su crisis
general y que le sería imposible
evitar una crisis económica , por lo menos
tan profunda como la que lo
estremeció entre los años 1929 y 1932.
Una y otra vez se leían explicaciones desde
distintas fuentes teóricas marxistas incluidas las soviéticas del por que la
esperada crisis aún no se producía.
O sea, la insurrección como culminación de la etapa
de conquista del poder estaba
incorporada en la estructura teórica de los comunistas. No se discutía y
ni siquiera Galo González cuando decide la expulsión de Reinoso y su equipo,
lo acusa de preparar una insurrección , sino que usa un término de moda que
caracterizó la ascensión de Hitler al poder : el Putsch , es decir un golpe de
fuerza por el que un pequeño grupo se
apodera del gobierno y lo captura violentamente .
Otro tema que desapareció del análisis interno
fue el hecho, comprobado muchas veces en las décadas siguientes, que una
insurrección armada, no se puede improvisar. ¿Cómo un partido o alianza de
partidos desarmados podría alzarse en armas de la noche a la mañana y llegar al
gobierno apoyado por grandes masas insurrectas también desarmadas y sin ninguna
experiencia en el terreno militar?
La vía pacífica como único camino de la
revolución chilena, aún no estaba en el tapete de la discusión. Como se podrá
ver la expresión “pacífica” era
inaceptable para el dogmatismo marxista leninista de la época. Por eso no se
produjo ningún debate político con
argumentos y con un contenido basado en
un análisis serio de lo que era Chile en los años 50. Por el contrario,
se caricaturizó al grupo original de
Reinoso como putschista sin argumentos ni pruebas.
En realidad en el MRA nunca existió ese
planteamiento y ni siquiera se mencionó en sus documentos la posibilidad de un
golpe de estado o de recurrir al terrorismo como
arma de lucha política. Incluso las acciones
del activo militar comunista denunciadas
por Galo González en sus diatribas, como asaltos a panaderías y reparto del pan
a las poblaciones vecinas, podrían hoy ser consideradas extremistas, pero en
ningún caso terroristas o putschistas.
Algunos años más tarde y a partir de la derrota
de las dos primeras candidaturas de Salvador Allende a la Presidencia de la
República se discutió extensamente la necesidad de usar las dos vías para
llegar al poder, la pacífica y la violenta,
privilegiando una u otra de acuerdo a la correlación de fuerzas sociales
y de la preparación de los trabajadores...Fue precisamente el Partido Comunista
, ya dirigido por Luís Corvalán , el que
combatió la simultaneidad de las dos vías posibles para llegar al socialismo
con el argumento de que defender y aplicar la vía violenta era incompatible con
la pacífica, pues se perjudicaba la credibilidad de un triunfo electoral, encabezado por los
comunistas y una coalición de izquierda.
Entonces ¿por qué se ahogó el debate en el seno
del PC chileno en los 50?
Fundamentalmente porque en el comunismo chileno
no existía la cultura del debate político y mucho menos de analizar y elaborar
la política basada en la realidad social y en la participación de los
ciudadanos.
Las alternativas políticas sólo se resolvían
por la ruptura y división de los PC.
Generalmente uno de los sectores seguía estrictamente fiel a Moscú y el
escindido, sin renegar de su adhesión incondicional a Moscú, trataba de ganarse
su respeto y reconocimiento.
Los ejemplos abundan.
Sucedió en Colombia con la división y
separación de una guerrilla formada hace 43 años y que domina un buen tercio
del territorio nacional... Sucedió en Uruguay
con la formación de los Tupamaros , y su heroica lucha en un país en que
no se podía pensar en una guerrilla rural. También se dividió el PC do Brasil,
con su líder Joao Amazonas quien
tenía una personalidad muy parecida a la
de Luís Reinoso. Hasta ahora existen dos
Partidos Comunistas en Brasil, y eso que ninguno de los dos puede aspirar al
reconocimiento de Moscú.
El triunfo de la revolución cubana y la forma
como La Habana privilegió en sus primeros años, la vía armada y la teoría del foco guerrillero conmocionaron
el panorama latinoamericano y disputó a Moscú la influencia sobre los partidos comunistas del
subcontinente. Tal vez la forma más trágica en que se dio el choque de
influencias es el del PC de Bolivia, que en parte se comprometió con la
guerrilla del Che Guevara, y la parte oficial moscovita, que le negó el apoyo.
En la etapa siguiente, la revolución cubana
debe retroceder y plegarse a la línea de Moscú. Así como cada partido
comunista dependía del apoyo económico
de la URSS. así el Gobierno Revolucionario de Cuba en la emergencia económica,
tuvo que someterse a lo que Moscú aceptaba en el continente y se adecuaba a sus
relaciones con los EE.UU.
Casi en forma continua, sin ruptura en el
tiempo, ni en las discusiones al interior de los partidos, hace su ingreso en
América Latina la influencia del Partido Comunista de China, quien rompe en la
década del 60 con el PC de la URSS y trata de ganar influencia sobre los PC
latinoamericanos.
No está todavía en claro si hubo entre China y
la URSS una auténtica controversia política sobre las vías al socialismo, o si
la influencia en el movimiento comunista se veía por parte de los chinos como
un elemento más de negociación por la
hegemonía en el mundo comunista y por quien y como podría
usar su potencial en las negociaciones internacionales. Los chinos, fieles
herederos de Stalin, usaron la forma más simple de conquistar influencia, es
decir ofrecieron recursos financieros a los grupos que se separaban del tronco
central comunista.
Este proceso de ganar influencia que obtiene
resultados muy disímiles en los
distintos países latinoamericanos se interrumpe poco después de la llamada
Revolución Cultural China, de la muerte de Mao Tse Tung y del vuelco de la
economía china hacia una economía de mercado, en que el PC chino se reserva el
control total del gobierno, del movimiento social y de las grandes decisiones
económicas.
A través de este período de 20 años que cubren
las décadas de los años 50 y 60, una cosa
permanece invariable: el estilo de los PC. de no aceptar discusiones de
su línea política. Como se relatará en
este texto, la línea política se decidía en Moscú y su
acatamiento estaba férreamente vinculado a los recursos económicos que el
PCUS aportaba año a año. La dependencia
impedía las discusiones y a lo sumo lo que podía hacerse era interpretar lo que
Moscú indicaba, a veces en forma
bastante poco clara. No les importaba que los términos políticos usados fueran extraños a la realidad nacional del país
“orientado”, si esa confusión permitía a Moscú jugar más libremente con su política
internacional. En el año 1951 en que se inician los acontecimientos de este
relato el grupo dirigente encabezado por Galo González recibió evidentemente el
pleno respaldo de Moscú. Ese respaldo fue probablemente determinado por la
debilidad de la URSS en el período de post guerra mundial que le impedía
intentar aventuras armadas y enfrentar a
EE.UU. en países lejanos de sus fronteras Esa situación cambió en los 10 años
siguientes y culminó con el envío de los misiles a Cuba en
el año 1962.
Como una prueba de la ambigüedad con que
la orientación política se ejercía sobre los PC latinoamericanos puede
señalarse que en el viaje que en 1965
Benjamín Cares hizo a China en representación de la Vanguardia Revolucionaria
Marxista, parcialmente heredera del MRA.,los chinos le explicaron que preferían se usara el término “nacionalizar”-las empresas mineras en lugar de “estatizar” pues era un término
suficientemente vago que podía interpretarse como que se expropiaría sólo a las empresas extranjeras ,
o que pasarían a manos de la nación o el
estado, pero que también se podría entender que se daría propiedad a los
empresarios chilenos. Finalmente el término que se usó en Chile en 1971 fue el
de “nacionalizar”-el cobre, concepto que no impidió que la dictadura de
Pinochet extendiera la propiedad
de los yacimientos mineros a los
capitales privados chilenos y
extranjeros otorgando concesiones sin necesidad de modificar en esa parte la constitución
política de Chile.
El MRA, como se verá, no logró cambiar la línea política del PC y
muy marginalmente logró influir teóricamente sobre la militancia
comunista joven .Sin embargo la lucha interna en el seno de los
comunistas tuvo como efecto consolidar la
troica dirigente respaldada desde Moscú y también la vía pacífica como
única vía hacia el socialismo Además ese grupo dirigente casi sin cambio de
personas permaneció al mando del PC
durante los 20 años siguientes, y fue determinante del curso político que
condujo al desenlace de Septiembre de 1973.
Cuando al iniciar esta introducción se mencionó
que en política , todo accionar produce algún cambio, por pequeño que parezca, se
estaba haciendo mención precisamente a esa consolidación de una línea política
que resultó equivocada , que no condujo al cambio de sistema social, sino que,
por el contrario, hizo que Chile enfrentara una larga dictadura.
De la troica dirigente del PC. sobreviven en el 2008 algunos de sus más destacados
integrantes. Ellos en un pacto de secreto, parecido al que unió a los militares
pinochetistas, no hablan sobre el pasado o sobre los hechos verdaderos en la
historia de los comunistas chilenos. Ni siquiera han hecho un buen
análisis crítico de lo que fue su
adhesión incondicional a la URSS, al estalinismo, a los crímenes políticos contra los propios comunistas soviéticos y contra la población en general
de Rusia y de las nacionalidades que formaron la Unión Soviética y los
países de la órbita soviética.[1]
El acceso
a los archivos de la ex Unión Soviética ha permitido enterarse de
algunos hechos importantes, pero no de todos. Gran mérito de ello pertenece
a la investigadora rusa, Sra. Olga Ulianova, quien ha podido
documentarse en los archivos antes secretos a medida que se
abren.
[1] Orlando Millas
durante su exilio en Holanda y hasta su fallecimiento en Diciembre de 1991 es
el único que ha escrito 4 Volúmenes de Memorias en los cuales relata su frustración por el fracaso de la construcción del
socialismo a la “soviética”. Si bien es muy cuidadoso de no romper con su
incondicional adhesión al PC chileno, da bastante luz sobre algunos personajes
y acontecimientos.
